Los incendios forestales provocan impactos devastadores sobre los ecosistemas, los recursos hídricos e incluso las vidas humanas. Cuando ocurren, se libera gran cantidad de dióxido de carbono, muere fauna, se pierde la cobertura vegetal, provocando erosión, mayor propensión a deslizamientos o inundaciones y reducción de la fertilidad de los suelos, entre otros. En Ecuador existe una alta propensión a la ocurrencia de incendios forestales debido a sus condiciones climáticas y ecosistémicas propias de la zona tropical, además de las sequías prolongadas efecto del cambio climático y ocasionalmente producto de la negligencia en las prácticas productivas. En los últimos nueve años, se han quemado 471.000 hectáreas de bosque, páramo y tierras agropecuarias (INDRA-CAF-MAAE, 2021). Por ello, el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) ha extendido su exitoso Programa Amazonía sin Fuego (PASF) a la sierra y a la costa para trabajar de manera integral, disminuyendo incendios.