COP17: avances, desafíos y una mayor visibilidad para la agenda de pastizales

La COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), celebrada en Mongolia, reunió a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas, comunidades locales, científicos y organismos internacionales para debatir acciones frente a la degradación de tierras, la desertificación y la sequía; así como medidas de apoyo a pastizales.

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Autora: Marioldy Sanchez – Representante de América Latina y el Caribe en el Panel de Sociedad Civil de la UNCCD y socia de AIDER

La COP17 de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (UNCCD), celebrada en Mongolia, reunió a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, pueblos indígenas, comunidades locales, científicos y organismos internacionales para debatir acciones frente a la degradación de tierras, la desertificación y la sequía. Al ser la anfitriona de la COP17, Mongolia también brindó a los participantes una oportunidad única para conocer la cultura nómada del país y su profunda conexión con la naturaleza, destacando la importancia de los conocimientos tradicionales para afrontar los desafíos ambientales globales.

Se adoptaron 34 decisiones, entre ellas medidas de apoyo a los pastizales, la continuidad del trabajo de la Interfaz Ciencia-Política y la renovación del mandato del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre el futuro marco estratégico de la Convención. Las discusiones sobre sequía también se mantuvieron entre las principales prioridades, generando renovada atención y compromisos, aun cuando no se alcanzó un acuerdo formal.

A pesar de estos avances positivos, la COP17 no cumplió plenamente las expectativas. Tres temas importantes relacionados con la participación de la sociedad civil, la igualdad de género y las sinergias entre las Convenciones de Río no lograron avanzar hacia decisiones debido a la oposición de una sola Parte. Este hecho fue recibido con preocupación considerando el fuerte énfasis de la Convención en los enfoques centrados en las personas.

La participación de la sociedad civil fue uno de los aspectos más destacados de la COP17. El Panel de Organizaciones de la Sociedad Civil facilitó la articulación entre actores de distintas regiones y contribuyó a fortalecer el diálogo, el intercambio de experiencias y la generación de propuestas. Si bien la COP17 no logró el esperado reconocimiento del Caucus de Pueblos Indígenas y del Caucus de Comunidades Locales, ambos caucus se reunieron exitosamente durante la conferencia, definiendo prioridades y rutas para fortalecer su participación e involucramiento en los próximos procesos de la Convención.

Entre los asuntos que adquirieron mayor relevancia destacó la agenda de pastizales y pastoralismo. Durante las negociaciones, numerosos países subrayaron la contribución de los pastizales a la neutralidad en la degradación de las tierras, la conservación de la biodiversidad, la resiliencia frente a las sequías y la seguridad alimentaria. También se reconoció el papel de los pueblos pastoralistas y usuarios tradicionales como custodios de paisajes que sostienen medios de vida, conocimientos y culturas.

Las discusiones reflejaron un amplio consenso sobre la necesidad de fortalecer la investigación, la generación de datos, las inversiones y los marcos institucionales para la conservación, restauración y gestión sostenible de los pastizales. La decisión adoptada por la COP17 reconoce a la Coalición de Estados de Pastizales como socio estratégico para la implementación de esta agenda y respalda la continuidad de la Iniciativa Insignia de Pastizales de la UNCCD.

Para América Latina, la COP17 representó una oportunidad para posicionar las perspectivas regionales sobre pastizales, sabanas y otros ecosistemas abiertos. A través de intervenciones en plenaria, eventos paralelos e intercambios informales, se logró incorporar en las conversaciones globales la necesidad de impulsar intervenciones adaptadas a cada contexto territorial.

Asimismo, representantes de la región destacaron la importancia de integrar los derechos de tenencia, los conocimientos tradicionales y la participación efectiva de pueblos indígenas y comunidades locales, así como el rol de las mujeres en la gestión de los recursos naturales. Otro aporte relevante fue resaltar que el uso sostenible de los pastizales también puede constituir una estrategia de conservación. Si bien la COP17 dejó pendientes importantes para el futuro, también permitió consolidar una agenda cada vez más visible alrededor de los pastizales y las poblaciones que dependen de ellos. Para América Latina, uno de los principales logros fue haber conseguido que sus perspectivas fueran escuchadas y consideradas.

Una de las lecciones que nos deja esta COP es que los avances significativos dependen de una participación inclusiva, alianzas sólidas y un compromiso sostenido de todos los sectores. También nos recordó que los logros alcanzados no pueden darse por sentados. En un contexto en el que los principios de la cooperación multilateral enfrentan crecientes desafíos, preservar y fortalecer estos avances requiere un esfuerzo continuo y una acción colectiva.

De cara a la COP18, el desafío será continuar aportando evidencia que promueva enfoques inclusivos, basados en derechos, conocimientos tradicionales y soluciones adaptadas a los diversos contextos ecológicos y socioculturales de las regiones. También, una sociedad civil fortalecida para potenciar sus contribuciones y garantizar que las voces de las personas más afectadas por la degradación de las tierras sean escuchadas.

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